Etiqueta: Dos Rombos

Espacio Sapiensex: ¿Todas y todos somos bisexuales?

Espacio Sapiensex: ¿Todas y todos somos bisexuales?

Así comenzamos el Espacio Sapiensex del mes de abril, hablando sobre la bisexualidad. Traté de “sacar del armario más de un prejuicio y dar un poco de luz sobre la diversidad de las orientaciones sexuales, todas tan válidas y legítimas como cualquiera a pesar de lo […]

Espacio Sapiensex: Caso Verónica, Cuando la Violencia Sexual lleva a la Muerte

Espacio Sapiensex: Caso Verónica, Cuando la Violencia Sexual lleva a la Muerte

Ya puedes escuchar el podcast del Espacio Sapiensex sobre la trabajadora de IVECO, que tras hacerse viral un video sexual sin su consentimiento terminó suicidándose. ¿Suicidio o violencia de género? Si quieres escuchar este Espacio Sapiensex, puedes hacerlo pinchando en el enlace del programa http://www.sapiensex.com/blog/ya-puedes-escuchar-el-espacio-sapiensex-el-caso-veronica-cuando-la-violencia-sexual-lleva-a-la-muerte/?fbclid=IwAR1BF4KKQQESXEUkX3LHNqgYC8-m6_nzbpjfp-9a2kIgpm4-xs7fNeUeoCQ

¿Tod@s  somos bisexuales? Espacio Sapiensex de Dos Rombos

¿Tod@s somos bisexuales? Espacio Sapiensex de Dos Rombos

Os esperamos el próximo jueves en el programa Dos Rombos, el programa de Sexo de Radio Luna, para hablar sobre Bisexualidad.

La pregunta de éste mes es ¿Tod@s somos bisexuales?

Será de 20.00-21.00h en streaming pinchando Aquí u on line a través de la propia emisora

Aquí tenemos el Espacio Sapiensex: Mitos y tabúes

Aquí tenemos el Espacio Sapiensex: Mitos y tabúes

En el Espacio Sapiensex del pasado 4 de abril hablamos de Mitos y Tabúes. Si quieres escuchar el programa puedes hacerlo pinchando en http://www.sapiensex.com/blog/ya-puedes-escuchar-el-espacio-sapiensex-mitos-y-tabues/ O directamente en http://www.radioluna.es/2015/10/dos-rombos-el-programa-de-sexo.html Y si quieres leer la transcripción, sigue leyendo: “Comenzamos este Espacio Sapiensex hablando sobre mitos y tabúes en el […]

Espacio Sapiensex: “¿Seré demasiado Exigente?

Espacio Sapiensex: “¿Seré demasiado Exigente?

A través de éste enlace tendrás acceso al espacio Sapiensex de Dos Rombos, programa de Sexo de Radio Luna y escuchar sobre las reflexiones en torno a las dudas que surgen cuando no tienes pareja… a partir de una “determinada edad”. http://www.sapiensex.com/blog/sere-demasiado-exigente-espacio-sapiensex-en-dos-rombos/ Y si quieres […]

Sapiensex en la radio: Cuando el amor se acaba

Esta vez, en el Espacio Sapiensex de Dos Rombos, hablamos de cuando el amor se acaba.

Os dejo la transcripción del programa y el enlace al vídeo en streaming por si lo quieres escuchar: Dos Rombos, programa 91#

 

Antes, las relaciones de pareja eran para toda la vida, quisieran o no, un hombre y una mujer comenzaban su relación de adolescentes o jóvenes y así para siempre. Y ni siquiera existía el derecho a separarse o divorciarse.
Hoy en día, ese derecho sí existe a nivel legal, aunque no tanto a nivel de valores sociales.

El origen de ésta forma de pensar lo encontramos incluso en los cuentos de princesas y príncipes se cierran siempre con ese… para siempre jamás. O… fueron felices y comieron perdices.

También escuchamos frecuentemente frases del tipo:

– Sin ti no soy nada,
– El amor lo puede todo,
– Por ti muero,
– por ti pasaría el polo norte en camiseta de deporte
– Mi media naranja.
– Amor para toda la vida…

Estas ideas que nos condicionan totalmente en nuestro modo de entender las relaciones de pareja. Nos hacen creer en esa idea romántica del amor es para toda la vida y el amor es un todo indestructible.

Sin embargo, ¿a quién no nos han dejado al menos una vez en la vida? ¡Incluso varias! O ¿ quién no hemos terminado una relación de pareja?

Hoy en día damos por hecho que las relaciones de la gente joven son finitas. Terminarán antes o después. Aunque desgraciadamente esto solo lo pensamos el resto de las personas, pues esa pareja espera que sea la relación definitiva.
Lo mismo nos pasa a las personas adultas, con cada relación amorosa, esperamos que sea la última, la definitiva.

Yo tengo muchas amigas y conocidas que me han dicho “ya no creo en el amor”, y sin embargo lo siguen buscando deseosamente.

Tenemos un ideal de cómo deben ser las relaciones de pareja, que cuando las tenemos y éstas no encajan, pensamos que hay que cambiarla o terminarla. Con esa idea de amor romántico de media naranja o amor como un todo, nos cuesta ver la relación como realmente es, apreciarla tal cual en vez de intentar cambiarla. O peor aún, no atrevernos a dejarla cuando ya no nos aporta lo que necesitamos y nos hace sufrir más que otra cosa.

Pero bueno, el cómo vivir las relaciones para que fluyan mejor es otro tema… hoy quería pensar con vosotros y vosotras sobre cómo enfrentarnos a una realidad, nos guste o no, que son el fin de la relación.

Sin embargo, en España 2 de cada 3 matrimonios se separa.

Así que como este es un hecho, nos guste o no que nos va a pasar, tendremos que pensar en cómo llevarlo de la mejor manera. Así que aquí viene la pregunta Sapiensex del día:

Al Terminar una relación de pareja, ¿Tengo que rehacer mi vida?
En absoluto.
Esta expresión tan cotidiana, quiere decir que el amor no es sólo el centro de nuestras vidas sino que además es un todo.

A veces esto es así en determinados casos, especialmente en aquellas personas dependientes de sus parejas. Esto ocurre en personas que no han construido otras facetas de su vida, yo, en terapia siempre lo explico del siguiente modo, si tuviéramos una mesa compuesta de una tabla y una única pata, si ésta pata desaparece la mesa se cae. También si las dos únicas patas que tuviera se compusieran de hijos y marido, algo muy común en las mujeres. en estos casos, la tabla, que soy yo, también me caería y sentiría que tengo que rehacer mi vida.
Sin embargo una vida completa y satisfactoria se compondría de varias patas, el amor de pareja, los hijos e hijas si los hay, las amistades, el trabajo, el ocio, la parte intelectual, el deporte, la espiritualidad, la incidencia política si la hago… y cada uno de estos aspectos sería una pata importante que me sostendría. Cada una con un grosor distinto, pero todas haciendo de sostén. De modo que cuando una de estas patas se rompiera, yo notaría la cicatriz, el vacío que ésta deja, pero no me derrumbaría. Por tanto no tendría que rehacer mi vida, si no reestructurarla.

Tenemos un gran problema social y es que el amor nos lo han vendido como un constructo social que va acompañado de felicidad. Si tienes pareja, serás feliz, si no…ni podrás hacer un crucero, ni te beneficiarás del dos por uno, serás la persona singular en las celebraciones bodas y siempre se te concederá la duda de… con lo majo o maja que es, si sigue soltero o soltera…será por algo…

Además, por otro lado, las relaciones buenas son las duraderas, y habrá que hacer todo lo posible para que no terminene, pues… tienen que durar para toda la vida, ¿recuerdas?

Esto hace que nos aferremos a las relaciones pase lo que pase.
Pensamos q con q haya amor es suficiente y no es así, a veces se puede romper una relación aunque haya amor. Incluso queriendo mucho a la otra persona. Pero con el amor no basta. Es un ingrediente imprescindible, pero no suficiente.

Hay muchas formas de amor y el amor q yo siento por la otra persona tiene que corresponder con las expectativas que tengo de mi pareja. A lo mejor la quiero mucho pero yo espero de una pareja q sea más activa, q hagamos más cosas, q sea más activo o más intelectual… No sé, otra cosa al fin y al cabo.

También puede pasar que mi novio me ofrezca lo que yo deseo en un momento de la vida, pero que con el tiempo, ambas personas evolucionemos en direcciones no paralelas y esto haga que nos vayamos distanciando al tener deseos, necesidades, expectativas diferentes.

Ruptura evolutiva

Quien bien te quiere te hará llorar.
Esto no significa que nos hayamos mentido en el “te querré para siempre”. Probablemente cuando nos lo dijeron se sentía con el corazón, pero la realidad fue por otros derroteros y 3 años después… piense y sienta de otra manera.

Eso sí, estas cosas no son de un día para otro, son procesos, y pueden ocurrir.
En consulta me he encontrado a muchas personas que me decían, ¡pero si todo iba bien, no teníamos problemas, y de repente me ha dejado!

En estos casos, indagando en su relación de pareja, acaban identificando que sí había muchas señales, quizás la otra persona no se sentó a decir: Algo me pasa, sino que simplemente fue dejándose llevar por la relación, mientras que por dentro se iba apagando y probablemente abriéndose a otras alternativas: más tiempo de ocio, inmersión en el trabajo, tiempo con los amigos y… muy probablemente, la gota que colma el vaso y facilita la toma de decisiones, es la aparición de otra persona.

Pero claro, las separaciones son en muchos casos dolorosas. No es como dicen por ahí que la gente joven no aguanta nada y se separan a la primera de cambio. No es así. Es más, creo que en las relaciones más estables, tardamos demasiado en separarnos y cuando lo hacemos lo hacemos tarde y mal. Yo siempre digo que deberían enseñarnos también a separarnos. Romper con la idea de para toda la vida y asociarla al “mientras dure”.

¿Cuándo no me separo a tiempo?

– Cuando me empeño en cambiar a la otra persona y no aceptar cómo es. Para bien o para mal más me vale. O para quererla y compartir también sus defectos, o para alejarme de esa relación porque me puede lastimar.
– Cuando me enfrasco en una ruptura evolutiva, es decir, aquellas de “ni contigo ni sin ti”. Y cuando nos juntamos no somos felices y cuando nos dejamos tampoco. Y me quedo dando vueltas en un círculo vicioso que no me lleva a ninguna parte.
– Cuando creo eso de que quien bien te quiere te hará llorar. Pues asumo que el sufrimiento es parte del amor. Que el amor duele y entonces no me protejo lo suficiente ni me brindo la oportunidad de entablar otras relaciones más sanas y saludables.
– Puede ocurrir también que conocer a otra persona y comenzar una relación paralela no ayude a tomar decisiones, si no a confundir más todavía y hacer desearlo todo: Quiero seguir con mi marido, por ejemplo, por la estabilidad que me da, por no desestabilizar a la familia, por miedo al cambio… pero a la vez quiero conservar aquello que estoy descubriendo que me aporta pasión, juego, novedad…

Esto es el “lo quiero todo”. Pero no puede ser si las otras partes no lo aceptan.
En las relaciones, el modo de entablarlas debe ser elegido y negociado por ambas partes, si no, habrá mucho sufrimiento.
Respecto a las emociones que podemos sentir en los procesos de ruptura son varios.

Si nos han dejado: sentiremos rabia, culpa, indefensión, incomprensión…
Necesitaré comprender qué ha pasado, porqué hemos llegado a ese punto. Y es probable que me culpe por no haber sido suficiente o que tenga mucha rabia hacia mi ex por no aceptar la ruptura o su forma de hacerlo.
Pero claro, que nos dejen es muy doloroso, pero dejar, tampoco es fácil. Aparece el miedo a la equivocación, el sentimiento de culpa…

Aunque en estos casos puede ser más fácil, pues el proceso de duelo ya lo puedo tener más elaborado, aunque en ambos casos debo superarlo.

Pero, ¿en qué consiste superar un duelo?

Los duelos son los procesos emocionales por los que pasaré cada vez que pierda algo muy querido. Y consiste en 5 etapas:
Negación
Rabia
Depresión
Aceptación.

En la primera etapa de negación, no quiero ni pensar en lo que me ha pasado. No me lo creo, hago todo lo posible para que no ocurra, busco alternativas para volver al estado anterior. “no me lo puedo creer”
Y cuando veo que esto no es viable, me entra la rabia: ¿Por qué?, ¿cómo ha podido…?,
¡“Cómo se le ha ocurrido” o “Cómo no me di cuenta”!
Una vez superada esta etapa, comienzo la etapa de la depre y el decaimiento. Voy dándome cuenta de lo que me ha pasado y me agoto. ¿Qué voy a hacer ahora?, “nunca voy a conocer a nadie como ella”, me dejó por una más joven y guapa porque yo soy fea y mayor.

En estas fases puedo estar más o menos tiempo, dependiente de cómo sea yo, de mi actitud vital, y también de cómo esté en ese momento. Hay personas que transitan por esas etapas una detrás de otra, otras persona que van de adelante atrás y vuelta a empezar durante una temporada de sus vidas, y otras, se quedan enganchadas en una única etapa.

Sea cual sea el caso, sólo se saldrá de aquí llegando a la 4ª y última etapa, la de la aceptación.
Y para ello hay que tener unos aspectos claros:

1. Podemos elegir con quién y durante cuánto tiempo deseamos mantener esa relación.
2. Las relaciones no tienen por qué ser para toda la vida.
3. Una relación sana es aquella que me aporta más de lo que me quita
4. Como siempre digo, en el amor 1+1=3. Es importante cuidar la relación de pareja, no sólo para que funcione mejor, sino también para que, llegado el caso, cuando deje de existir yo no me hunda.
5. Que no me quieran no significa que no valga, simplemente que la otra persona tiene otras expectativas.
6. Que me dejen no significa que gente rara o no querible.
7. Es bueno saber que el duelo es un proceso y cuando me sienta rabiosa o deprimida recuerde que son fases que debo transitar hasta llegar a la aceptación

Como siempre, para superar el dolor y seguir creciendo es bueno leer, y os recomiendo alguno libros.

Para mujeres: de nuevo soltera, es un libro excelente, aunque ya sólo se encuentra de segunda mano, pues está descatalogado. Y ya no sufro por amor de Lucía Extebarría es, además de divertido, revelador. Solas también me gustó mucho, de Carmen Alborch o la princesa q no creía en los cuentos de hadas, de Marcia Grey.
Y para hombres y mujeres, os recomiendo Amar o depender y ya te dejé, ¿ahora cómo te olvido? De Walter Risso.

Y si con esto no es suficiente, no dejéis de acudir a terapia. Cuando a solas no se puede, es bueno pedir ayuda. Si estás por Málaga yo te puedo ayudar, si no, te recomiendo que busques una terapia con enfoque de género.

Y bueno, ya sabéis, las rupturas de pareja son parte de la vida y es bueno saber cómo afrontarlas.

Así que ya me despido hasta el próximo espacio Sapiensex el mes que viene, y mientras en el blog www.sapiensex.com

Sapiensex en la radio: Prostitución

  Durante el mes de septiembre, en el Espacio Sapiensex del programa de sexo de Dos Rombos de Radio Luna estuvimos debatiendo sobre la prostitución, ¿se debe legalizar, prohibir, abolir? ¿Cómo llamamos a las mujeres en prostitución: Prostitutas o prostituídas? ¿Y a los varones que […]

Sapiensex en la radio: Lactancia y placer

¿Es la lactancia un hecho placentero?, ¿puede llegar a producir orgasmos?, ¿Sentir esto es algo perverso o más bien fruto de natural de nuestra propia biología? En el mes de octubre, en el Espacio Sapiensex del programa de sexo de Dos Rombos de Radio luna […]

El Deseo en las mujeres, Reflexiones en el Espacio Sapiensex de Dos Rombos

Durante el mes de junio, en el programa de sexo de Dos Rombos de Radio luna en el Espacio Sapiensex planteé el tema del DESEO.

A  continuación transcribo el audio, pero si quieres escucharlo directamente, pincha aquí.

Y si quieres leerlo, puedes continuar leyendo:

¿Qué es el deseo?, ¿cómo lo podemos mejorar?, ¿lo sentimos todas las personas igualad?, ¿Es normal perder el deseo a lo largo de la relación de pareja? Es decir, ¿cuanto más llevamos con nuestra pareja, menos la deseamos?

Son algunas de las cuestiones que me vienen a la mente al plantear este tema.

Pero como en el Espacio Sapiensex sólo puedo hacer una pregunta… elegiré la siguiente:

¿Sentimos igual el deseo los hombres y las mujeres, o hay diferencias de género?

En el imaginario colectivo está la idea de que si una pareja lleva mucho tiempo de convivencia, la pasión se ha tenido que acabar irremediablemente.

Me vienen a la mente cantidad de situaciones en las que he visto a amigos míos quejarse de que “ya no follan” como antes. Que desde que se casaron se acabó el sexo, que a partir de la maternidad se acabó lo bueno…

Y yo siempre les pregunto lo mismo: pero… ¿le has preguntado a ella lo que quiere y cómo lo quiere? Y el más difícil todavía… ¿has intentado ofrecérselo?

No conozco a nadie que no le guste el placer. Lo que pasa es que habrá que preguntarle cómo le gusta.

Seguro que ella no se queja de un masaje en los pies, de una tarde de caricias ni de un rato en la cama piel con piel. Pero para lo que no está preparada es para una relación que no se base en sus deseos. Bien porque ella misma los desconoce, bien porque él no se ha parado a investigarlo.
Que las mujeres seamos menos activas que los hombres es una falacia y que nos guste lo mismo, también.

Cierto es que, dicen que una de cada tres mujeres reconoce no desear mantener relaciones sexuales. ¿Pero por qué?

Cuando un hombre comienza una relación de pareja, piensa que tiene el sexo garantizado.

Bueno, incluso antes, desde que te invita a una copa en la discoteca de turno ya piensa que está ganando papeletas para acabar en la cama.

Las mujeres no, las mujeres, gracias a infinitas horas de películas románticas y cuentos de princesas, pensamos que cuando entablamos una relación, lo que tenemos es a nuestra media naranja que nos completará: amigo, protector, confidente…

Así que como veréis, mujeres y hombres tenemos un enfoque de las relaciones muy diferentes, incluyendo el aspecto sexual.

La atracción sexual obedece a aspectos cognitivos, afectivos y neurobiológicos, así como a factores internos y externos.

– Depende de la persona que tengamos delante: que me atraiga, que me de confianza, si va a la suyo o se preocupa de erotizarme y excitarme…
– Depende del momento que estemos atravesando en nuestras vidas. Si tenemos preocupaciones, estrés…Nuestra amígdala, es el centro del temor y la ansiedad en el cerebro y para sentir placer debe estar desconectada, pues inhibe las hormonas promotoras del placer y el amor: endorfinas y oxcitocina…
– Depende de si estamos o no tomando alguna mediación u otras drogas.
– Depende del lugar donde estemos: a alguien le puede dar morbo que les puedan pillar y a otras personas esto les inhibe.
– Depende de la rutina.
– O incluso de un cabreo con la pareja. Si estás enfadada o enfadado, no te apetece tener una intimidad tan próxima. Necesitas espacio. También puede pasar que ella de sexo para complacer a la pareja o quitarlo para castigarle.

Recuerdo a un hombre en un taller sobres sexualidad que me decía que cuando él quería tener sexo iba al supermercado. Nos quedamos todo el grupo asombrado y dubitativo hasta que le pregunté que por qué, que qué relación tenía una cosa con otra, y él me dijo que así la tenía contenta…

– Y por último, también depende de si somos hombres o mujeres.

        o No solo depende del momento de nuestro ciclo menstrual”, que también.
        o Si no de la educación que recibimos nosotras y vosotros. En vuestro caso, el deseo está                        premiado, en nosotras castigado. Se exige que lo tengamos pero no en función de nuestras                 necesidades y si lo sentimos no debemos expresarlo abiertamente. Os suena la frase esa de “hay         que ser una dama en la calle y una puta en la cama”.

Las mujeres parece que somos más selectivas a la hora de elegir a nuestra pareja sexual y tenemos en cuenta cómo va la relación es muy importante.

Recuerdo un caso que se expuso en las tardes de mediación de Soluciona, una asociación malagueña de mediación a la pertenezco, que se comentó el caso de una pareja que llegó a mediación porque quería separarse.

Cuando estaba con la pareja mediadora, comenzaron a decir las cosas que tanto a él como a ella les molestaban de la relación. Él decía que ella no le daba sexo. Y ella se quejaba de que cada vez que pasaba por el pasillo él le diera un toquecito en el culo.  

La intención de él era decirle “ey, estoy preparado, me pones” y ella alucinaba porque decía, osea, ni me ha preguntado qué tal el día, ni se ha acercado a darme un beso o un masajito en la espalda y ¿¿pretende que con una palmada me active???

En la mediación salió lo que ella esperaba afectivamente de él, cercanía, intimidad… para luego poder pasar al sexo.

Él no necesitaba esto, así que nunca antes se lo había propuesto.

Y mira tú por dónde, que de una pareja que quería separarse… acabaron hablando de lo que querían en el sexo y yéndose a casa juntos… Lo que allí pasó… ya lo dejo en la imaginación de quienes nos escuchan.

Es decir, ese mito de que las mujeres no tienen ganas, no es cierto, lo que pasa es que no sabemos pedirlo y nuestras parejas no se plantean que sea conveniente probar otras cosas no basadas en el porno que ven, en sus fantasías si no en las de ella. (en el caso de ser relaciones heterosexuales, claro)

Las relaciones afectivas y sexuales hay que trabajarlas, mimarlas, prepararlas…

También es cierto que las mujeres no respondemos de la misma manera que los hombres ante un estímulo erótico. Las mujeres priorizamos el deseo de intimar con la pareja.

Para explicarme mejor os recordaré lo que decían Másters y Johnson ya en 1966. Esta pareja explicaba que las fases de la respuesta sexual eran: deseo excitación orgasmo y resolución, Pero como muchas investigaciones que han estudiado a las mujeres entre ellas Rosemary Basson, las mujeres no nos acostamos con nuestras parejas (una vez llevamos tiempo de convivencia) motivadas por un deseo carnal previo, si no por uno afectivo.

Es decir, es habitual encontrar a muchas mujeres que dicen que no desean tener relaciones sexuales con su pareja, pero que si las inician, no con la intención del impulso erótico, si no como una muestra de cercanía, de expresión de afectos, de compartir con la pareja… y una vez hecho esto conectan con el deseo, con los estímulos sexuales, con la historia que están viviendo y en ese momento disfrutan plenamente.

Es importante que a las mujeres que esto les pase no se sientan culpables por ello, es perfectamente normal y habitual.

Quizás no parta de ella el deseo. Pero si me dejo llevar lo disfrutará. Por tanto no debe sentirse culpable por ello, ni pensar que esto es una forma de presión a la que no debo ceder. Si lo disfruta, ¿por qué no?, ¿Qué más da cómo se inicie???

Siempre y cuando no sea hacerlo por él, por presión, porque toca… sino porque sé que si me dejo llevar… ¡lo acabaré disfrutando!

¿Qué pasa después de la maternidad?, ay, otro tema éste de la maternidad.

Esto también está en el imaginario colectivo. Las mujeres, después de ser madres tienen menos ganas de hacer el amor por diferentes motivos, como pueden ser:

– No tener un espacio propio. (el bebé o la bebé duerme en el mismo cuarto, o incluso en la misma cama), miedo a que los hijos o las hijas entren en el cuarto en cualquier momento sin previo aviso.
– Dar demasiado protagonismo a los hijos e hijas y menos a la pareja. La pareja no debe de abandonarse nunca! Después de ser madres, seguimos siendo mujeres, amigas, hijas, hermanas, trabajadoras, amantes, ciudadanas, disfrutonas, bailadoras, lectoras, políticas…
– Agotamiento: a veces que venga un nuevo ser a la familia hace que no quede tiempo para ser todo eso que os decía. Porque a veces, en las familias más tradicionales, que venga un nuevo miembro a la familia sólo le afecta a ella y no a él, que no cambia su ritmo de vida y sus quehaceres por este hecho. Lo cual supone una fuerte sobrecarga en la mujer, que hace que no tenga luego tiempo, energía ni ganas de nada. Así que queridos padres, cuanto más os impliquéis en el cuidado de los hijos, y las tareas domésticas… más probabilidades de tener una pareja receptiva tendréis. 😉
– Y si duele la cabeza… puede ser como decía porque no consigue el placer del modo que a ella le gusta. Y como ejemplo, os recomiendo la canción “las histéricas” de Liliana Felipe criticando a Freud cuando defendía que el orgasmo clitoriano era de mujeres inmadura .

Pero todo esto es circunstancial y modificable. Se puede cambiar fácilmente tomando conciencia de que el espacio personal propio es muy importante y la colaboración activa por parte del papi en las tareas de cuidados de la casa, de la familia, de la mami, son imprescindibles.

Dicho todo esto, vemos que sea cual sea nuestra circunstancia amorosa: ya llevemos 3 días de relación o 20 años. Ya sea con una pareja del mismo sexo o diferente… podemos plantearnos cómo mejorar nuestro deseo.

Sylvia de Béjar en su libro “deseo”, precisamente nos hace unas preguntas muy interesantes y nos plantea, cuando algo nos inhibe, es porque hay algo que debemos trabajarnos y aprender de ello.
Cuando nos inhibimos es porque tenemos algún miedo. ¿A qué tenemos miedo?

– A que se aproveche de mí
– A perder mi identidad
– A que no me comprenda
– A no merecerlo
– A que me hagan daño…
– A no dar la talla
– A que no me quiera…
– A la culpa o la vergüenza, así, de manera genérica

Pues propongo que tratemos de resolver estas preguntas para aprender, crecer y ofrecernos la posibilidad de crecer y disfrutar.

Así que como siempre, cierro éste espacio Sapiensex en positivo, proponiendo alternativas para mejorar nuestro deseo:

Si queremos sentir mayor deseo sexual para ello será imprescindible estimular el cerebro: leer literatura erótica acorde con nuestros gustos, ver películas eróticas, pensar en el sexo, jugar a fantasear, Quererme: conocer mi cuerpo, confiar en mí…

Y cuidar la relación: atreviéndome a pedir y proponer, a poner límites, no castigues, resuelve los conflictos.

Y por último, dedícale tiempo al juego. JUEGA , innova, y ponle intención para el placer. Ponle ganas. Recuerda, una vez pasada la fase de fusión y flechazo químico… toca ponerle ganas y trabajar sobre ello.

¡El deseo no se agota! Y cuanto más lo alimento, más crece.

Sapiensex en la radio: Sobre la menopausia

Para poner luz sobre el escaso conocimiento de la salud de las mujeres y de sus necesidades actuales en toda su diversidad.

Es por ello, que en el programa 67 de Dos Rombos, programa de sexo de Radio Luna, el Espacio Sapiensex se dedicó a conmemorar éste día hablando sobre la menopausia.

Un gran tema poco visibilizado y cuando se ha hecho ha sido para demonizarlo y medicalizarlo.

Si quieres escuchar el audio del Espacio Sapiensex lo puedes hacer pinchando en:http://www.sapiensex.com/blog/espacio-sapiensex-la-menopausia/ desde el min. 1:03:41
O leer la siguiente trascripción a continuación.